Un hombre al que nadie ve. Y la factura que lleva cuarenta y dos años acumulando.
Este relato es un poco diferente a los anteriores. Sin tecnología alienígena ni intercambios temporales: solo un hombre que lleva toda la vida siendo ignorado y que en algún momento decide cobrar lo que se le debe.

Hay un arquetipo que me ha interesado siempre: el hombre invisible. Lo que nunca me había convencido del todo era la versión fantástica, la del personaje que literalmente no se ve. Me interesaba más la versión real: alguien que existe perfectamente, que está ahí, pero que la gente decide de forma sistemática e inconsciente no procesar.
Lucas Fernández lleva cuarenta y dos años en esa situación. Y lleva cuarenta y dos años llevando la cuenta.
Lo que me interesaba explorar era la paradoja: alguien que quiere, por encima de cualquier otra cosa, dejar de ser ignorado. Este relato es distinto a los anteriores en tono. Es más oscuro y, espero, más cómico.


