Volver al 16:9: la mejor idea que la industria del móvil tiró a la basura
Huawei presenta un móvil ancho con formato de pasaporte y medio mundo habla de revolución. Pero ese formato ya lo tuvimos durante años: se llamaba 16:9, era infinitamente mejor que lo que vino después y nunca deberíamos haberlo soltado. Ojalá esto sea el principio de la vuelta.

El jueves pasado Huawei presentó en China el Pura X View y en veinticuatro horas me lo he encontrado en cuatro sitios distintos descrito como algo rompedor, disruptivo, un giro inesperado en el diseño de los teléfonos. Un móvil ancho. Un móvil con "formato pasaporte". Un móvil que se atreve a no ser un mando a distancia.
Y yo, que llevo unos cuantos años cambiando de teléfono y guardando los viejos en un cajón, miro la foto y solo veo una cosa: eso es un móvil de 2015 al que le han quitado los marcos y le han dado de comer.
Que quede claro desde el principio, porque el resto del artículo va a sonar a queja y no lo es: me parece un formato infinitamente mejor que el que tenemos ahora. Ojalá vuelva, ojalá se lo copien todos y ojalá dentro de tres años el 20:9 nos parezca una rareza incómoda de una época confusa. Lo que me irrita no es el teléfono. Es que llevábamos diez años con este formato en la mano y lo tiramos a la basura por motivos que nunca tuvieron mucho que ver con usar el aparato.
Un móvil ancho presentado como si nadie hubiera visto uno antes
Los datos que Huawei ha soltado de momento son pocos pero suficientes. El Pura X View lleva una pantalla OLED de 6,39 pulgadas con resolución de 2.232 × 1.320 píxeles, lo que da una relación de aspecto de 16:9,5. Marcos de 1,05 milímetros por los cuatro lados, un aprovechamiento frontal del 96,1 % y un pico de brillo declarado de 6.500 nits. El cuerpo mide 6,68 milímetros de grosor, pesa 201 gramos y esconde una batería de 7.000 mAh, que no está nada mal para ese perfil.
Richard Yu lo defendió con un argumento que en el fondo es geometría de bachillerato: aunque la diagonal parezca pequeña al lado de los 6,9 pulgadas habituales, el área real de visualización llega a los 114,27 centímetros cuadrados, y eso se traduce en más contenido a la vista sin girar el aparato. El resto de la ficha —procesador, cámaras, carga, precio— llega el 28 de agosto, cuando se abre la venta en China. Fuera de China, mejor no hacerse ilusiones: la familia Pura X lleva desde 2025 sin salir de casa.
Hasta aquí, todo correcto. El teléfono tiene buena pinta y el argumento del área es cierto. Lo que me chirría no es el producto: es el relato.
El 16:9 fue la normalidad durante casi una década
Antes de que las pantallas se pusieran a crecer hacia arriba, los móviles tenían proporciones tranquilas. Los primeros smartphones con pantalla táctil grande andaban por el 3:2 o el 4:3, herencia directa de la informática de los noventa. A partir de 2010 y 2011, cuando el vídeo en alta definición se convirtió en la excusa universal para todo, el 16:9 se impuso sin que nadie tuviera que explicarlo. Coincidía con la tele, coincidía con YouTube, coincidía con el cine. Era el formato del mundo.
Durante seis o siete años, absolutamente todo se diseñó pensando en esa proporción. Las apps, los vídeos, las fotos, los sitios web, los juegos. Un Galaxy S5 o un LG G3 en la mano tenían una forma que hoy nos parecería un ladrillo achaparrado, y en su momento era simplemente la forma que tenían los teléfonos. Nadie escribía artículos sobre lo valiente que era aquello.
Lo curioso es que el 16:9,5 del Pura X View está a un pelo de aquello. Es un poquito más ancho, ni siquiera llega al 16:10 de las tabletas. Estamos hablando de una diferencia de proporción que un ojo no entrenado no distingue si le enseñas los dos aparatos apagados. La gran novedad de 2026 cabe holgadamente dentro del margen de error de 2014.
Cuando LG tuvo que explicar que dos cuadrados eran buena idea
El momento exacto en que se rompió la normalidad tiene fecha y ciudad: febrero de 2017, Mobile World Congress de Barcelona. LG presentó el G6 con una pantalla de 5,7 pulgadas y relación 18:9, la primera de la industria, y la bautizó FullVision. Dieciocho entre nueve es exactamente dos a uno, es decir, dos cuadrados perfectos apilados, y LG construyó toda una campaña alrededor de esa idea: partir la pantalla en dos mitades cuadradas para hacer multitarea, para disparar una foto en 1:1 arriba y revisarla abajo sin salir de la cámara.
Merece la pena detenerse en por qué hizo falta esa campaña. LG tuvo que dedicar comunicados, vídeos y entradas de blog a justificar un cambio de proporción porque el cambio era raro. Porque el mundo estaba en 16:9 y ellos se salían. El argumento comercial que usaron entonces fue muy concreto y muy repetido después: una pantalla más grande que sigue cabiendo en una mano. Estirar hacia arriba permitía subir pulgadas sin ensanchar el cuerpo.
Aquel razonamiento era razonable. El problema es lo que vino después, cuando dejó de ser un argumento y se convirtió en una carrera.
La carrera por la diagonal
Samsung respondió al G6 con el Galaxy S8 y su 18,5:9. Apple llegó ese mismo otoño con el iPhone X y su 19,5:9, muesca incluida. En un par de temporadas el 20:9 ya era el estándar de facto de medio catálogo Android, y Sony llegó a colocar un 21:9 en los Xperia con la excusa del formato cinematográfico. En cinco años pasamos de 1,78 a 2,22 de proporción sin que nadie preguntara si hacía falta.
Y aquí está el truco que nunca se cuenta en el anuncio. La diagonal, que es lo que se imprime en la caja y lo que la gente compara, crece mucho más deprisa que la superficie cuando estrechas la pantalla. Un panel de 6,39 pulgadas en 16:9,5 tiene unos 115 centímetros cuadrados de superficie. Ese mismo panel de 6,39 pulgadas en 20:9 se queda en 98. Diecisiete por ciento menos de pantalla real con exactamente el mismo número en el escaparate.
Dicho al revés y con números que duelen más: el Pura X View, con sus 6,39 pulgadas, tiene prácticamente la misma superficie útil que un buque insignia de 6,9. Media pulgada de diagonal que existe en el folleto y no existe en la mano. Durante casi diez años la industria nos ha vendido pulgadas que en buena parte eran aire, y lo ha hecho apoyándose en que la diagonal es la única medida que todos entendemos.
El pasaporte ya lo inventó BlackBerry
La comparación que ha circulado estos días es inevitable y es justa: el BlackBerry Passport. Aquel bicho de 2014, con su pantalla cuadrada de 4,5 pulgadas y su teclado físico debajo, se llamaba Passport precisamente porque tenía el tamaño y la proporción de un pasaporte, y se vendía con el argumento de que era el mejor formato para leer documentos y correo. Fue un fracaso comercial y, durante años, el chiste fácil de cualquier lista de móviles absurdos.
Hoy se lo cita como referencia noble. Y tiene sentido, porque el argumento de BlackBerry era exactamente el mismo que usa ahora Huawei: en una pantalla ancha caben más caracteres por línea, y leer es más cómodo. Lo que ha cambiado no es la idea, es quién la firma y en qué momento.
También conviene recordar que Huawei ya había hecho esto mismo con bisagra. El Pura X original y el Pura X Max eran plegables anchos, y Samsung terminó de normalizar la proporción con el Galaxy Z Fold 8. Lo que hace ahora el View es coger la sensación de "plegable abierto" y ofrecerla sin bisagra, sin pantalla flexible y, presumiblemente, sin el precio de un plegable. Por lo visto OPPO también tiene el suyo en el horno.
Por qué el 16:9 era mejor de lo que nos contaron
La gran virtud del 16:9 es que no era una proporción inventada por un departamento de marketing. Era la proporción del mundo. La del televisor del salón, la de las películas que compras o alquilas, la de casi todo lo que se sube a YouTube, la de la inmensa mayoría de vídeos que alguien graba con intención de que se vean bien. Tener el teléfono en la misma proporción que el contenido significaba una cosa muy sencilla y muy valiosa: al poner un vídeo a pantalla completa, la pantalla se llenaba. Entera. Sin franjas negras arriba y abajo comiéndose un tercio del panel por el que has pagado.
Y luego está el texto, que es lo que de verdad hacemos con el teléfono aunque nos empeñemos en hablar de cámaras. Leer en una columna estrecha es agotador. El ojo salta de línea cada cinco o seis palabras, pierde el sitio, vuelve atrás. La tipografía lleva siglos sabiendo que hay un ancho de línea cómodo y que las columnas demasiado estrechas cansan; los móviles alargados se saltaron eso de golpe. Un formato ancho devuelve caracteres por línea, y con ellos devuelve la posibilidad de leer un artículo largo, un correo con formato, un PDF, un billete, una hoja de cálculo, una web que no sea solo una sucesión de tarjetas apiladas.
Añade a eso lo obvio: un teléfono más ancho y menos alto es más fácil de sostener, tiene el centro de gravedad más cerca de la mano y no obliga a hacer malabarismos para llegar al borde superior. Todos los inconvenientes que se le atribuían al 16:9 venían de una época en la que los marcos se comían dos centímetros por arriba y por abajo. Ese problema ya no existe. Con marcos de un milímetro, un 16:9 de seis pulgadas y media cabe en un cuerpo perfectamente razonable, y ahí es donde el argumento que justificó toda la carrera hacia el formato alargado se cae solo.
Lo que dice el relato y lo que dicen los números
Me hace gracia que los dos movimientos contrarios se hayan justificado con la misma frase. En 2017, estirar la pantalla servía para tener más pantalla sin que el teléfono creciera. En 2026, ensanchar la pantalla sirve para tener más pantalla sin que el teléfono crezca. Las dos afirmaciones son técnicamente ciertas y apuntan en direcciones opuestas, lo cual dice bastante de la solidez del argumento.
La diferencia es que esta vez los números y el sentido común van del mismo lado. Lo de la proporción 20:9 solo tenía sentido para el consumo vertical de vídeo corto, que es justamente el tipo de contenido que las plataformas querían que consumiéramos, y que casualmente es también el que menos exige de una pantalla. Todo lo demás —leer, escribir, mirar una foto, ver una película, trabajar cinco minutos con algo— empeoró.
Así que no, no me molesta que se dé marcha atrás. Me parece la mejor noticia de hardware móvil en años. Lo que no me creo es el envoltorio. Esto no es una revolución del diseño, es una rectificación, y las rectificaciones son buenísimas siempre que se llamen por su nombre. La industria estuvo diez años alargando pantallas porque la diagonal vendía, y ahora que ya no puede alargarlas más sin que el teléfono se convierta en una regla de colegio, vuelve al punto de partida y lo presenta como una idea nueva.
Ojalá esto solo sea el principio
Los teléfonos llevan años siendo indistinguibles entre sí, con las mismas cámaras, los mismos procesadores y los mismos paneles, y la única palanca de diferenciación que queda es la silueta. De ahí los plegables, los enrollables de feria que nunca llegan a la tienda y ahora los anchos. Cuando no puedes cambiar lo que hay dentro, cambias el contorno y montas un evento. Visto así, que esta vez el cambio de contorno vaya en la dirección correcta es casi un accidente afortunado.
Y me da igual que sea un accidente. Volver sobre tus pasos cuando has ido por el camino equivocado no es falta de ideas, es sentido común. Reconocer que el 16:9 estaba bien, que funcionaba, que lo abandonamos por motivos comerciales y no por motivos de uso, y que ahora que los marcos han desaparecido podemos recuperarlo sin pagar ningún peaje, sería el gesto más sensato que ha hecho esta industria en mucho tiempo. Lo único que sobra es el "primer móvil no plegable del mundo con esta proporción", como si los otros mil millones que fabricamos entre 2011 y 2017 no hubieran existido.
Si el Pura X View funciona y arrastra a OPPO, a Samsung y al resto, en tres años tendremos teléfonos anchos, cómodos de sostener, cómodos de leer y con vídeos que llenan la pantalla de lado a lado. Habremos tardado una década en dar la vuelta completa a la manzana para acabar en el mismo portal, pero volveremos con marcos de un milímetro, siete mil miliamperios de batería y una pantalla con la forma que siempre debió tener. Que lo llamen revolución si les apetece. Yo lo firmo igual.


