Arquitecturas invisibles: la Visual Story de Bilbao que acabó en Atenas
A una semana de la décima edición de Open Bilbao, recupero la convocatoria Visual Stories de 2025 y las cinco fotografías de interiores bilbaínos que terminaron expuestas y publicadas en Atenas.

Del 28 de septiembre al 4 de octubre, Open Bilbao celebrará su décima edición. Antes de que empiece el ajetreo, me apetece volver sobre lo que ocurrió el año pasado, cuando el festival lanzó junto al programa de visitas una convocatoria artística llamada Visual Stories.
Future Heritage, o qué decidimos guardar
El tema de aquel año era Future Heritage, el patrimonio del futuro. Suena a enunciado de congreso, pero encierra una pregunta bastante incómoda: qué de lo que construimos hoy merecerá conservarse dentro de cien años, y quién lo decide. Estamos acostumbrados a que el patrimonio sea algo heredado, una etiqueta que se aplica a lo antiguo por el simple hecho de haber sobrevivido. Pensarlo en futuro obliga a asumir que el patrimonio no se encuentra: se elige.
Hice las cinco fotografías durante el propio festival de 2025, entrando en los edificios con el concurso ya en la cabeza. Esa es una manera bastante distinta de visitar, porque en lugar de mirarlo todo acabas buscando una sola cosa muy concreta en cada sitio.
Mirar por dentro, no desde la ría
La serie parte de darle la espalda a la fachada. El patrimonio contemporáneo de Bilbao se cuenta casi siempre desde fuera, desde el perfil reconocible y el encuadre desde el puente, y quería probar qué pasaba contándolo al revés: desde las geometrías interiores que la gente atraviesa sin mirar.
El método fue la abstracción geométrica. Fotografiar cada espacio despojándolo de contexto y de función hasta dejar solo su lenguaje esencial: ritmo, repetición, luz, línea. Sin gente, sin señalética, sin pistas que permitan identificar dónde estamos ni para qué sirve el lugar. Cuando eliminas la función, el edificio deja de ser útil y empieza a ser una forma, y entonces la pregunta se puede plantear limpia: ¿qué convierte una arquitectura en patrimonio? ¿La edad, la belleza, el propósito? ¿O esa manera silenciosa que tienen los interiores de dar forma a nuestra experiencia colectiva?
Cinco edificios, cinco maneras de habitar el siglo XXI
Elegí un archivo, un centro de atención social, una torre modernista, una estación de metro y un hotel: el Archivo Histórico de Euskadi, el centro de día de APNABI, el rascacielos de Bailén, la salida de Metro Bilbao en Plaza Circular y The Artist – Grand Hotel of Art. Puestos en fila parecen una lista arbitraria, y esa arbitrariedad es intencionada, porque una ciudad no se compone de monumentos sino de infraestructuras cotidianas.
El archivo aparece como el lugar donde el pasado se guarda físicamente, con esa lógica que convierte la memoria en un problema de estanterías y metros lineales. El centro de día es arquitectura de cuidados, ese tipo de edificio del que nadie hace fotos y que sin embargo define mejor que ningún otro qué clase de sociedad hemos decidido ser. El rascacielos de Bailén habla de una ambición vertical muy anterior al Bilbao de los noventa, y la boca de metro de Plaza Circular representa el espacio que más veces atraviesa un bilbaíno a lo largo de su vida sin llegar a mirarlo del todo. El hotel cierra la serie con su escalera de caracol, una forma pura que solo pide que te detengas y mires hacia arriba.
De Bilbao a Atenas
La obra fue una de las tres seleccionadas en Bilbao, junto a las de Bertti y Eider, y se expuso en la Cumbre Anual de Open House Europe celebrada en Atenas en enero de 2026, además de publicarse en el catálogo de la exposición (abre en ventana nueva), que reúne trabajos de dieciséis festivales europeos. De pronto, cinco interiores bilbaínos compartían sala con un depósito de trolebuses de Vilnius, un cementerio junto al mar en Ankaran y un molino escondido en Milán.
Tiene su ironía que unas fotografías dedicadas a defender lo invisible acabaran colgadas en la ciudad que inventó el concepto occidental de monumento. Como si estas geometrías anónimas hubieran ido a pedir permiso al lugar donde empezó todo.
This series explores Bilbao's contemporary architectural heritage from within, focusing on interior geometries rather than iconic facades. Five buildings representing different dimensions of 21st-century urban life – an archive, a social care centre, a modernist tower, a metro station and a hotel—were photographed through geometric abstraction that reveals their essential architectural language.
By stripping away context and function, the series questions what transforms architecture into heritage. Is it age, beauty or purpose? Is it the quiet way these interior spaces shape our collective experience?
From the archival repository preserving our past to the spiral staircase offering contemplation, these images document the intimate architectural landscapes that will define how future generations understand early 21st-century Bilbao: a city that transformed itself not just through its skyline but also through the spaces where daily life unfolds.







