Buscando a Tom en Bilbao (I): La primera mirada
Serie de ilustraciones a carboncillo sobre atmósfera ámbar que persigue el deseo masculino con Bilbao como escenario. Primera entrega: la mirada que dura un segundo más de lo necesario, cuando el deseo todavía no tiene nombre pero ya tiene dirección.

Bilbao tiene esquinas que saben guardar secretos. Rincones donde una mirada dura un segundo más de lo necesario, donde el deseo todavía no tiene nombre pero ya tiene dirección.
Esta primera galería habla de eso: del momento anterior a todo. De la soledad que no es vacía sino cargada de posibilidad. Un hombre tumbado en la hierba de Doña Casilda, otro apoyado en el marco de un portal del Casco Viejo, un tercero que mira sin disimulo desde el andén del metro. Todos esperan algo que aún no saben nombrar.
El cruising como lenguaje. La playa, el gimnasio, el metro, la biblioteca: espacios donde los cuerpos se miden a distancia antes de decidir si se acercan. Hay en estas imágenes una tensión que es casi arquitectónica, como la propia ciudad: vertical, contenida, a punto de desbordarse.
Bilbao, antes de cualquier historia, es esto: un escenario donde las miradas se cruzan entre el grafito y el ámbar, y donde cada esquina puede ser el principio de algo.
Primera de ocho galerías. 28 ilustraciones originales. Técnica mixta digital: carboncillo y grafito sobre atmósfera bilbaína.


